Hace tiempo, cuando esta ley empezaba a gestarse di mi opinión sobre este tema. Hoy la repito, invitando a todos a la concentración que tendrá lugar en la Plaza Nueva a las 20h. del día de hoy. Sin más:
No lo entiendo. Miro al mundo, observo a ese sector llamado "progres", veo como actúan mis gobernante; y no lo entiendo. No entiendo ni comprendo cómo los gobernantes de la nación no pueden tener como principal empeño defender la vida. No puedo asimilar como se dedican por un lado a defender lemas hippies como la paz y se dedican a justificar, por otro lado, el genocidio hacia los futuros miembros de nuestra sociedad. No entiendo cómo se puede ser tan incoherente.
El Gobierno que hoy quiere matar a nuestros hijos, es el mismo que quiere matar a nuestros abuelos. Es la cultura de la muerte la que gana. Como salvajes se aferran a la selección natural y, o cumples unos requisitos o no vives. Los nazis hacían lo mismo; ¿ese es el camino?
Es cierto que en muchos casos un hijo puede ser, en principio, una mala noticia. Es así. ¿Pero la matanza es la solución? Quizás no lo sea; quizás el asesinato, el exterminio no sea más que agravar el error y continuar con la perversión de la sociedad, la pérdida total de valores y la caída en la "democracia anárquica": todo vale, no hay reglas, ni límites ni respeto; no hay, en definitiva, libertad: no se garantiza tu vida.
La vida es lo primero. El germen de todos los demás derechos. El por y para qué de nuestro día a día: trabajamos para vivir, luchamos para vivir, comemos para vivir, disfrutamos para vivir. ¿De qué me sirve un gobierno que me dé un trabajo sino lucha por mi vida? ¿De qué me sirve un gobierno que me garantice la comida sino me garantiza la vida? ¿Para qué quiero leyes, derechos, dinero, amigos, comida, salud sino tengo vida? Probablemente si mi madre no hubiera luchado por mí yo no estaría aquí reivindicando derechos, prosperidad, progreso; yo no estaría formándome, trabajando y disfrutando con mis amigos; yo no estaría siendo feliz. Mi madre luchó por mí y a su vez las autoridades pertinentes se aseguraron de que así lo hiciera, se aseguraron de que, entre otras cosas, no me quitara la vida así por las buenas. Es simple, es claro y evidente; si tenemos a un gobierno que no es capaz de defender con autoridad y compromiso el derecho a vivir difícilmente podremos tener un gobierno eficaz en otras materias. Y aunque se diera el caso, a mi no me sirve. Es secundario –en mi opinión- defender un derecho a la vivienda, al trabajo, a la huelga; y todo ello lo es porque sin vida ni tenemos vivienda, ni tenemos trabajo, ni tenemos absolutamente nada…
Ahora bien, es cierto que existe un problema social, problemas de clínicas abortistas ilegales e inseguras, el auténtico enriquecimiento ilegal de los delincuentes, madres abortistas que sin escrúpulos fingen poder sufrir alguna enfermedad si se produce el aborto acogiéndose, por tanto, a la destipificación de nuestro Código Penal. Negar esto sería negar la realidad. Estar ciegos. Pero más ciegos hay que estar aún para defender el aborto como solución a todos los males. El aborto libre lo único que va a traer es que todos estos que se hacen a escondidas salgan a la luz, que lo ilegal se vuelva legal. Pero el aborto libre no va a conseguir que disminuyan las altas tasas de dicha práctica, no va a conseguir que disminuyan las altas tasas de embarazos no deseados. No va a conseguir que, sobre todo, los jóvenes actúen con diligencia y cuidado. No va a conseguir que estos entiendan que todos sus actos con llevan consecuencias, y más estos de naturaleza sexual. No va a conseguir que las madres no sufran una auténtica tortura psíquica después de abortar. Con el aborto no van a conseguir ningún progreso. Al revés.
Se hacen necesario, por tanto, otro tipo de medidas que se centren en un único eje: potenciar y garantizar la vida; y hacer que esta se pueda desarrollar con una alta calidad. Y para esto, aquí sí, son necesario medidas sociales y educadoras. Hace falta por un lado dar prestación social y ayudas a aquellas madres jóvenes o que no tienen medios para mantener a un hijo. Hace falta información y concienciación. No se trata de permitir lo moralmente repudiado. Sino poner medios para que no ocurra; hay que educar e informar sobre medios de prevención y a su lado establecer medidas sociales para cuando estos medios fallen. Todo ello tiene que ir unido a posturas respetuosas, de apoyo y ánimo de los familiares y cercanos; nadie debe en momentos de especial tensión o debilidad sugerir y apoyar la opción del asesinato. El padre, debe ser tan consecuente como la madre, no abandonarla, o en su caso, no hacer lo mismo con su hijo; pero esto último, la concienciación social, es difícilmente exigible sin la prestación socioeconómica y educativa de nuestras autoridades. De esta forma se conseguirá que antes de matar se consiga sacar adelante lo que en principio puede ser un drama. El futuro nos lo agradecerá.
Mi opinión es la presente. No se trata de estar o no a la altura de la sociedad, como algún pro-muerte a argumentado a favor del aborto. No se trata de los derechos de la madre ¡es que también están los derechos del hijo, del que va a nacer! El gobierno tiene que saberlo, y más si son progresistas, el progreso pasa por la información y la educación. Estando para cuando estos fallen ayudas y subvenciones. Ese es el progreso, ese es el camino.
La muerte, el exterminio, la selección natural ya ha fracasado a lo largo de la historia: lo hacían los Espartanos, los Romanos, los Nazis, ahora los Comunistas en China; sea cuando sea siempre ha fracasado. La cultura de la muerte no funciona; ahora es el momento del progreso, ahora es el momento de la vida.










0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada