Que ya no se escuchen los "oles" en la Barceloneta es un crimen. Uno más atribuible a esos independentistas de vendas en los ojos, de ceguera profunda y empeño único en conseguir ser lo que nunca han sido y, espero, nunca serán: un ente nacional distinto a la nación española. ¿Lo de CIU? De risa, de tragicomedia…
Ya está todo dicho, no quieren más que la nota diferenciadora. Una escusa más para que no se relacione con España. Imponer por derecho lo que no es de hecho. Radicalizar posturas y tensar una cuerda que si nadie frena acabará rompiendo.
Lo mismo ocurre con el cumplimiento del Estatuto Catalán. ¿Cómo puede permitir el gobierno autenticas sublevaciones contra el orden constitucional con tal de mantener diputados? ¿Cuál es la postura del Gobierno central? ¿La transgresión de la Constitución?
El Gobierno, Zapatero, ha emulado a Franco en eso de convertir a Cataluña en la región mimada y malcriada de España. Todo sea por su silencio. Por ese apartamos al resto, los elevamos a los altares de la gloria, los tildamos de marginados cuando en realidad no son más que una panda de victimas de su propia demagogia. De su propia mentira.
Los oles que se enmudecieron en la Barceloneta son los mismos que desaparecen del Parlamento Catalán. Son los mismos que no cantare a Zapatero; al menos mientras no sepa contener la cordura y el orden constitucional.










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