jueves, abril 15, 2010

¡Ojú con los devotos!

Llego un poco tarde. Lo sé. Pero sigo asombrado con esta Semana Santa. ¡Qué de gente que había en la calle! ¡Y yo que creía que era un periodo estival en los que la gente aprovechaba para emborrarse!... otra escusa más… ¡Pues no, este año no! O no tanto…


En una de estas, hambriento me dirigí a un bar:

  • Oye, ¿Cómo es que está esto tan tranquilo, si otros años...
  • ¡Musho tieso mi arma, musho tieso!

Igual aquel gentil camarero hasta llevaba razón. La crisis ha llegado también a la Semana Santa. No dudo si quiera que más de uno se haya vuelto creyente y ahora suplique a Dios por un trabajo, una hipoteca, una jubilación… ¡o vete tú a saber! Pero lo cierto y verdad que este año la calle ganaba a los bares.


Y eso que colgaban carteles con ofertas de bocadillos por doquier. A cada cual más barato y con más latas de coca-cola incluida. A cada cual con la mortadela más rancia… se ve que este Domingo de Ramos no vendieron tanto… Se ve que este año los lujos eran las botellitas de agua fresquitas… Y así estamos… en el epicentro del paro llenándonos de devotos que este año cambiaron ron por el son del tambor.


Y si de devoción va la cosa, conozco algunos que a Dios poquita, pero la república y sus abominables actos todavía les hace la boca agua. Les hablo esos tres papagayos demagogo de actitudes pre y, por tanto, inconstitucionales que ahora se empeñan en criticar al Tribunal Supremo. En poner en duda el sistema. Fascista le llaman por aplicar las leyes: "tócate los cohones mariloles". Si es que se vive mejor en cuba, "ome", allí un día te aplican una cosa, y al otro la contraria: todo sea por la revolución.


Estos reductos radicales que ensalzan banderas, repito, inconstitucionales están llevando a los altares a un juez corrupto como es Garzón. Será que les gusta la corrupción, será. Será que todavía no se han enterado de que hay un ordenamiento jurídico que cumplir que, fíjense, hasta Garzón tiene que respetar. Y será que no se han enterado de que Franco, por muy hijo de puta que fuera, que lo era, murió hace años (alguno pensará que se fue a la Bahamas), y que es la Ley de Enjuiciamiento Civil la que impide juzgar a los muertos. Por muchos abominables actos que lleven a sus espaldas. Que además hay una ley de amnistía, etc, etc, etc. Si quieren nos inventamos una pantomima; algo así como la ley de memoria histórica; nos vamos todos a las barricadas y volvemos a las checas del 34. Pero creía que ya habíamos superado las rencillas del pasado. Se ve que la izquierda no. La izquierda sigue juzgando y sentenciando a las instituciones. De hecho el ejecutivo presiona al poder judicial… ¡¿Sino díganme a que vienen las declaraciones de Pepiño?! ¿Dimisión? No… ¡qué va!... eso en la izquierda no se estila, comunistas ellos, están acostumbrado a hacer lo que les da la gana. Sin ley ni limite. Sin moral ni acritud. Sin más instituciones que las que manden y orden los tres altavoces mediáticos; las tres caricaturas de siempre; los tres analfabetos ilustrados…


Quien nace abducido muere abducido. Quien mantiene la ceguera es porque quiere…porqué mira qué existen libros… Les recomiendo un par de leyes, también la Ley Orgánica del Poder Judicial que en uno de sus preceptos impone a los magistrados la exclusividad en la dedicación a su cargo y la imposibilidad de recibir ingresos de otras actividades. Lo digo, porque si le condenan por los mesecitos de trabajo en Nueva York en los que un banco, al parecer, le hizo un favor para que luego el Corrupto Juez se lo devolviera; no vallan diciendo por ahí que el fascismo gano la batalla. Más bien ganaría la democracia. Más bien, se impondría la Ley y la cordura. En fin, que allí los dejo, encerrados. Que se queden esos cuatro papanatas y medio pidiendo lo legalmente inviable que yo me voy al Real; que no sé cómo se llamará en nomenclatura republicana… a ver si así me olvido de tanta tontería y tanto gilipollas.