Me van a permitir que hoy reflexione. Que hoy divague entre pensamientos parecen estar ahí, todos inconexos y sin demasiada certeza sobre lo realmente ocurrido. Qué le voy a hacer, yo estoy de vacaciones…
Estoy de vacaciones, de nuevo, en la isla que me acoge, cerquita de Zapatero, y de la ilegal Mareta. Echando de menos a mi familia, a mi tierra. Pero sintiéndome a gusto aquí donde estoy. Este año, eso sí, más precavido que nunca. Lejos queda ya aquella época de gastos y descontrol, de la billetera llena… Ahora solo queda polvo; y se nota. Vas paseando y te asomas en esos restaurantes que antes, siempre, estaban a rebozar y solo encuentras, con mucho esfuerzo, a un camarero repasando las copas que hoy quedaran sin utilizar. La gente, ahora, se dan "los lujos" en bares cochambrosos, pero eso sí, muy baratos. Se acabó la prosperidad, y eso se nota.
Hay quien parece no darse cuenta, quien pide y pide como en los mejores tiempos. Hay quien no para de dar; de gastar y gastar; como si esto fuera un bolso sin fondo. Qué triste realidad la que hoy nos destruye. Es época de esfuerzos; por parte de todos. De apretar los puños. De sacrificio. De ser consciente de que trabajando duro todo sale para adelante. Pero aquí en España el tópico se hace realidad: hace falta, eso, trabajo.
Por otro lado hace falta empleo. No es lo mismo. No es lo mismo esfuerzo que oportunidad. Oportunidades hay pocas y puede que en parte se deban a la rigidez de un sistema que ataca frontalmente los intereses del empresario; del que contrata. Que deja desnudo al que por su cuenta decide emprender un pequeño negocio, o dedicarse a una actividad laboral de manera autónoma. Así pues, en mi modesta opinión, hay que permitir el auge de las oportunidades, hay que reformar el sistema. Una vez haya más oportunidades solo hay que saber aprovecharlas ¿Cómo? Con trabajo, por parte de todos, no hay otro antídoto.
Y es que España en sí es curiosa, es difícil y complicada. La política populista amenaza con impedir todo avance deseado. Difícilmente crecerá España con un número de funcionarios tan extremadamente alto. Hace falta centralizar materias cuya descentralización, aparte de atentar contra el orden nacional, constituyen un dispendio económico insoportable. Es pura lógica: si los gastos son mayores a los ingresos entonces caemos en la quiebra.
Perdónenme, pero estar de vacaciones es lo que tiene, que uno piensa demasiado. También se fija en pequeños detalles. Si claro, te situó, imagínate en una tasca, de esas de jamón y cerveza, sentado en un taburete apoyado sobre la barra. A tu espalda un grupo, conversa con una botella de vino blanco, por ejemplo, siendo humildes y originales, un fragata fresquito sobre política alrededor de un barril mientras toman los últimos picos restantes de la tapa de chorizo. Uno no habla de Correas, ni de Bárcenas, ni de Galeote que responderán si es que tienen que responder ante la justicia cuando esta lo estime. No habla, aunque me duela, de los diez millones del erario público que el ex-mandamás andaluz (Chaves) regaló a su hija. ¡Qué va! Hablan de lo que les duele. De lo que no tienen, de lo que le falta… Y eso, como siempre que gobierna el Socialismo es de la pobreza que les atañe: de la conocida crisis. Eso es así; que dirían dos personajillos sacados de la ficción.
No hay nada que duela más que falte un trozo de pan en la mesa; y eso la gente lo olvidó cuando en España gobernaba José María Aznar. Hoy muchos piensan que no fue tan malo… ¿Por qué será?
Es por qué en España vivimos en un país mediáticamente manipulado. La prensa no es prensa, en tanto que no es libre. Los medios de comunicación dependen de alguna fuerza política; todos. Y ello, que debía ser degradante para cualquier periodista de vocación acaba siendo asumido con la estúpida justificación de: "esto pasa en todos lados". Fíjense si es fuerte la manipulación mediática que día a día se habla del caso Gürtel cuando en caso de ser delito entra dentro de la esfera privada, de capitales privados. Y, sin embargo, Chaves regala a su hija 10 millones de Euros proveniente de los impuestos de todos, de capital público, y aquí no se oye nada; los de izquierdas para evitar hablar del tema dicen: "yo sobre eso no he leído nada"; y lo peor es que probablemente lleven razón, no lo han leído si quiera. La manipulación es tan grande en este país que se crea un cisma donde apenas hay nada y se infunde el silencio sobre casos de corrupción tan flagrantes como el que parece darse en el ayuntamiento de Sevilla: hablo de prevaricación; de, quizás, cohecho, también ese impropio; hablo de tráfico de influencias… En Sevilla, se pierde el dinero con la misma facilidad que la droga en los cuarteles de policía. Y ante eso nadie dice nada. A ver si La Sexta, Gabilondo, La Ser, TVE, Canal Sur, etc. tienen la decencia de abrir un informativo, alguna vez, aunque sea por simple higiene con la terrible concatenación de casualidades que Sevilla sufre.
A uno le hierve la sangre. Lo siento. Pero veo como tiran mi dinero, mi esfuerzo, a la basura. Veo como se gastan 80.000 millones de Euros, que se dice pronto, en arreglar aceras y otras estupideces, para así mitigar temporalmente el auge del paro, aun no queriendo ver que esto es como las dietas de Naturhouse: luego coges el doble. No puedo entender como hay tanto ciego, ¿comisiones?; quiero pensar que no… Me cuesta creer como un gobierno puede mentir tanto y tan mal. Me duele ver como por un lado predican el dialogo, y por otro imponen su moralidad y su inconstitucionalidad con la Ley del Aborto. Como callan al Tribunal que presuntamente vela integridad constitucional y tres años después todavía no han dicho nada del estatuto de Cataluña.
Y entonces, cuando termino de reflexionar pienso que lo mejor será cerrar el periódico y no volverlo a comprar, ¡solo da sofocones!; vivir mi vida sin más. Pero ello me llevaría a convertirme en un ciego más… y no quiero.










0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada